sábado, 14 de abril de 2012

Habitación 310: Silencio, apenas silencio.



Ya lo sé. El silencio es el amo en estas profundidades, pero no es el dueño de mi pensamiento y como tal, dispongo de él a mi apetencia. Tengo todo el tiempo del mundo, no obstante, carezco de movimiento, sólo aquel que brindan las corrientes marinas o algún que otro pez que, en su curiosidad, roza mis restos y hace que brote de mis raídas ropas, minúsculas porciones de tela y piel que se desprenden, disponiendo de la libertad que yo carezco. Bueno, solo al principio, ya ni eso.

Importancia. Ya nada posee la misma importancia que antes. No importa que mi cuerpo fuese mutilado y metido en un arca repleta de sal y piedras, que mi cadáver realizara toda la travesía en la bodega, ni que mis inertes oídos se percataran del jolgorio, la música, los brindis, las risas, los pasos, los gritos, el ruido… el silencio que a cuatro mil metros de profundidad ha acompañado a este mortal durante los últimos años.

El buque partió de Southampton (Inglaterra) el 10 de abril de 1912. Mi esposa embarcó en compañía de su joven amigo Arthur, el mismo que calentaba mi fría alcoba en mis ausencias, aquel que ocupaba mi cama aquella tarde que regresé antes de lo esperado. Lo entendí. Nunca hablamos del tema. Entonces, tres años después, su intención era darme muerte, dejarme caer por la borda y brindar por mi destierro. El crimen se llevó a cabo la noche antes del viaje. Arsénico. Ellos disponían de sus cuerpos a su antojo mientras yo intentaba entender mi más absoluta inmovilidad. Me llevó días hacerlo.

La noche de la tragedia volví a oír sus voces desde mi cautiverio. Ella estaba nerviosa, él aterrorizado. El arca fue golpeada por un trozo de cubierta y se abrió dejando mis restos al descubierto. Las frías y desconocidas aguas engullían con ansia todo cuanto me rodeaba mientras las piedras me condenaban al interior de la bodega. Cuando desapareció todo el aire de la estancia y fue sustituido por agua, las luces se fueron apagando. Quiso el destino que fueran sus ojos lo último que viera y que, a pesar del crimen, ella fuese condenada a mi compañía eterna. Creo que sigue por ahí, en cualquier punto de esta bodega, no sé dónde. Pero de eso hace mucho, décadas, no sé cuántas, ya que aquí, en la oscura quietud de la muerte, el tiempo no existe. Tan sólo existe el silencio, apenas silencio. Nada, apenas nada. A veces dudo que yo mismo exista, que existan estas palabras y que toda esta agua, todos estos restos, todas esta oscuridad no sea más que nada, una nada enorme y absoluta que lo abarca todo.

Nada tengo, tan sólo estos pensamientos perdidos a la deriva del tiempo, sólo eso. Pero los daría, daría hasta el último de ellos por volver a oler su piel, aunque ahora, en este momento, ella no sea nada, apenas nada. Silencio, apenas silencio en estas aguas.

10 comentarios:

Maga de Lioncourt dijo...

Antes que nada, bienvenido al grupo, espero que te sientas a gusto :-)

Me gustó tu relato y la perspectiva que le diste a la historia, además de que el Titanic sea el escenario de una muerte que pasa desapercibida entre tanta tragedia. También me gustó el final, bastante inesperado, sabiendo lo que conocía el protagonista sobre la mujer que añora.

Espero volver a leerte en el grupo.

Besos!

Patricia O. (Patokata) dijo...

Que historia tan original y que bien narrada. Se puede palpar el silencio y la soledad de ese mar profundo.
Ya la muerte rondaba a ese coloso de hierro, en el que el destino de los responsables de la muerte de ese hombre era el mismo: morir.

Un gusto leerte, bienvenido!!

Saludos!

PukitChan dijo...

¡Bienvenido al grupo, disfrútalo mucho!

Debo decirte que me encantó tu texto, la forma en la que lo narraste y sobre todo la parte en la que dice que justamente ha sido su condena la compañía eterna del protagonista.

¡Ojalá sigas participando en el grupo, me encantaría leer más!

-3- besicos.

Emma Buffei dijo...

Pero qué buena forma de empezar...Precisamente, con el pie derecho...Me ha gustado tu relato... Hay una intensidad de sentimiento pero no se siente empalagoso...¡Felicidades y Bienvenido!

Li dijo...

Has logrado atrapar mi atención desde las primeras líneas. Es una historia muy original y bien narrada, me ha gustado mucho. Bienvenido al grupo, ha sido un buen debut. Saludos!!!

daniel dijo...

Sorprendente, muy bien narrada, vaya que me ha encantado.

Maria Od dijo...

¡Hola! Te advierto que no suelo ser muy dura, puesto que yo tambien estoy aprendiendo :) sin embargo, no me das ningun motivo, tu relato es muy bueno, intrigante y con final muy distinto al que crei, me gusto la frase del silencio es muy enigmatica, confieso que tarde un poco en conocer quien o que era el protagonista, pero de eso se trata, de mantener un hilo de misterio hasta el final, Te has estrenado con un gran acierto :)

Dora Ku dijo...

JJ: Siento mucho haber pasado por alto tu relato y que bueno que finalmente me di cuenta de mi error, ya que me parece que es sumamente original tu manera de escribir.
Pues te felicito porque tus letras tienen un sello muy tuyo y ser original no es fácil.
Cariñosamente: Doña Ku

000latani000 dijo...

Leer el primer y último párrafo con calma, saboreando cada letra, te hace sentir mecido por el mar, por su silencio...
Ya sabes que me encantó este relato. Como bien te dicen, es muy original, y resulta un tanto paradójica esa muerte en soledad, entre tanta gente que cayó pocos días después...
Un beso!

jjcanve dijo...

Repasando el blog para la entrada de el proyecto nuevo me acabo de dar cuenta de una cosa: ¡¡¡¡¡No he agradecido vuestras palabras!!!!

Ingrato.

Muchas gracias por los comentarios.